Álvaro Cepeda Neri Los trogloditas-desgobernadores se multiplican, amenazan y agreden con intimidaciones e inquisiciones administrativas
y judiciales. Homicidios posteriores a encarcelamientos, torturas y mensajes
mafiosos. Disputándose el primer lugar están Robinson-Bours y Mario Marín; les siguen los déspotas de Tamaulipas,
Guerrero y Veracruz. También hay presidentes municipales trogloditas y
funcionarios federales (como el fiscal para Delitos contra Periodistas, de
la Procuraduría General
de
la República
(PGR), Octavio OrellanaWiarco,
con guardaespaldas golpeadores de reporteros).
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Está el autoritario desgobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, priista, demagogo, payaso y millonario. Le “admiran” que se
sepa de memoria el nombre o apodo de todos, cuando anda de paseante por la
entidad. Es una especie de caricatura del que se escondía en la hacienda Manga
de Clavo: un Santa Anna enano,
pero capaz de vender a Veracruz.
Entre sus ocurrencias
autocráticas está que, a partir de su nombre, Fidel, puso en circulación que
hay que ser “fiel” a los caprichos que él decide imponer. Y con ese cínico lema
arrasó en las recientes elecciones municipales y legislativas.
Pero no es fiel don Fidel
al cumplimiento de sus obligaciones, al sometimiento al imperio de la ley y a
respetar el límite al ejercicio de los poderes Ejecutivo, Legislativo y
Judicial, que concentra para su abuso. Manda y ordena en los casi 203
municipios priistas, perredistas y panistas. Y le tiene una rabiosa infidelidad a las
libertades de prensa, que informan y critican con veracidad sus
arbitrariedades. Sin cumplir con la sanción impuesta, por ejemplo, ordenó la
liberación de los autores del allanamiento al periódico Tribuna, editado en la
capital veracruzana, cuando fue desgobernador Miguelito Alemán (ahora “periodista” para matar su tiempo de jubilado
multimillonario).
Y en el reinado de
“Fidel-Fiel”, el diario y su director Martín Serrano, siguen siendo objeto de
amenazas, por informar y criticar a su despótica administración. Han llegado a
tal grado las bravatas del desgobernador y su mafia
que ya fue presentada una denuncia en
la
PGR
contra los funcionarios del desgobernador.
El periodista Martín
Serrano encontró en la puerta de su domicilio, en un paquete, cinco balas para
rifle, manchados con pintura roja para simular sangre, envuelto en un ejemplar
de Tribuna. “El mensaje es claro: somos cinco miembros de familia: mi esposa,
mis hijos y yo”, asentó en su declaración el periodista.
No es el primer atentado,
en el periodo de la “fidelidad” contra los periodistas y los derechos para
ejercer las libertades de prensa. Herrera Beltrán, viejísimo politiquillo del
ala más despreciable del antiguo priismo, teme ser exhibido
por la información y odia ser objeto de la crítica. Y sabe que para las
embestidas, amagos y hasta los homicidios, nada como utilizar a terceros. Por
eso es que el editor-director de Tribuna no dudó en señalar como autores de las
intimidaciones a funcionarios “fieles” al troglodita veracruzano.
Es cierto que las
denuncias ante
la PGR
,
donde despacha Juan de Dios Castro y Orellana Wiarco, como encargados de atender las denuncias contra las
provocaciones para tratar de silenciar a los periodistas, nada hacen con su
cantaleta de “más pruebas”. Pero, cuando menos son constancias de hechos. Y
estos permiten mantenerse alertas para continuar mostrando, de cara a la
opinión pública, a los Fideles Herrera Beltrán,
capaces hasta de cumplir sus amenazas de muerte.